FWD: AYUDA A CLETO !
Cleto es un niño de Bogotá Colombia, cuenta con cinco años de edad y desde los dos años sufre de una rara enfermedad llamada elefantiasis cumerdi, lo mismo que en sus brazos debido a la gran desnutrición ha sufrido una severa malformación de sus huesos.
Te pedimos de todo corazón tu ayuda, como? reenviando este e-mail a cuantos corresponsales tengas en tu libreta de direcciones, por cada e-mail que se reenvie, Cleto recibirá una cantidad de dinero la cual se destinará a ayudarlo en su recuperación y terapias.
cleto97@baracobauta.com
DE PASO AGREGO QUE TENEMOS QUE AGRADECERLE A DIOS DE ESTAR SANOS… HAY GENTE QUE ESTA MUCHO PEOR QUE UNO…
FWD: Ayuda para Jorge Adolfo
Jorge Adolfo es un nino de 6 anos,
los medicos le han diagnosticado
elefantiasis encefalica irreversible.
Algo malo paso cuando nacio.
Su cerebro crece dentro de su cabecita sin
poder detener su crecimiento.
Obviamente su craneo esta presionando su
cerebro, de manera que pocos minutos
del dia esta consciente del mundo que lo rodea.
El retraso mental que puede sufrir
si su problema avanza seria muy profundo.
No existe tratamiento conocido que pueda
revertir los efectos devastadores
que tienen al pequeno al borde de la muerte desde hace casi
¡Dos anos!, Sin embargo El Dr. Seetha Narayanan,
desarrollador de trepanaciones no-invasivas
de la Universidad de Castle Rock,
en Maine, EU esta dispuesto a hacer
un ultimo esfuerzo por salvarle la vida.
Este procedimiento, aparte de ser muy peligroso,
involucra recursos nanotecnologicos en fases
experimentales que resultan imposible de pagar
por la madre de Jorge.
La madre de Jorge es obrera en la
ensambladora VW de Puebla. Y con lo que gana apenas
puede mantener vivo a su hijo.
Narayanan ha conseguido que varias ONG’s
Americanas y Mexicanas costeen
este peligroso intento por salvar la vida
de Jorgito. pero han pedido que
demos una muestra de solidaridad con Jorge
enviando esta cadena a todos
nuestros contactos.
Si logramos superar la cifra de 350,000
reenvios diferentes; Estas organizaciones
aportaran un dolar por cada una.
No es broma. Ayudemos a Jorgito
y a su mamá.
Reenvia este email a algun amigo que
consideres no lo echara en el olvido
sin reenviarlo.
Todos podemos salvar la vida de este
pequeño.
GRACIAS A TODOS POR SU AYUDA!!!!
FWD: NAVIDAD EN EL ASILO
III. NAVIDAD EN EL ASILO
Esta historia sucedió en una capital centroamericana, donde mi esposo trabajaba
como diplomático. Faltaba una semana para la Navidad y la Asociación de esposas
de los diplomáticos había proyectado una fiesta de Navidad en el asilo de
ancianos. En mi calidad de secretaria, tuve que telefonear a todas las
asociadas para pedirles que prepararan algún plato y fueran a atender
personalmente a los ancianos. La mayoría contestaba que encantada prepararía un
pastel, pero que no tenían tiempo para asistir a la fiesta.
Me molestó constatar que tan solo ocho de treinta y cinco asociadas dijeron que
vendrían a ayudar ¡y tenemos que servir a casi doscientos ancianos!
El día de la fiesta llegué al asilo a tiempo y Gladys la presidenta de la
asociación ya se encontraba tras la larga mesa en la que cada una iba dejando
su torta. La esposa del embajador americano estaba preparando el ponche y
cortando pasteles. Las pocas señoras que se habían comprometido a ayudar
colocaban los adornos de Navidad, organizaban las sillas y realizaban los
diversos trabajitos necesarios para poner en marcha la fiesta.
Qué lástima. Habría deseado que más señoras hubieran querido ayudar. ¿Por dónde
quieres que empiece?
La cálida sonrisa de Gladys casi borró mi resentimiento. Me pidió que les
llevara la merienda a los ancianos que no podían salir de su cuarto.
Cómo no; dije agarrando una bandeja. ¡Será mejor que comience pronto, pues voy
a tardar un siglo en servirles a todos!
Empezó la música y no sé quién se puso a cantar villancicos con los ancianos,
que estaban todos reunidos en el inmenso patio del establecimiento. Yo no tenía
tiempo de escuchar ni disfrutar las canciones.
Me pasé la tarde corriendo de un lado a otro, llevando pasteles y ponche, sin
mirar casi ni de reojo a los pacientes que servía. A cada uno le daba además
una bolsa de caramelos y un regalo. Recorrí todas las alas del edificio, me

